Entrevista concedida al periódico  El Tiempo  
Óscar Gustavo Sánchez Jaramillo dijo que lo más importante es lograr educación pública de calidad.
El nuevo secretario de Educación anunció que este año comenzará el programa de primera infancia con al menos 20 mil niños y advirtió que la meta es llegar a no menos de 180.000 en los cuatro años de Gobierno.
 
Al anunciar los retos que le esperan a la educación de la ciudad, dijo que lo más importante es lograr educación pública de excelencia que no implica excluir al sector privado.
¿Qué va a pasar con los colegios por concesión?
Las evaluaciones son todavía muy preliminares. Lo que el Alcalde les dijo es que no va acabar las concesiones, pero a punta de concesiones Bogotá no puede cubrir toda la educación con excelencia. Sin embargo, el Alcalde les dijo que si aportan calidad, bienvenidos.
 
¿Van a continuar con los convenios con colegios privados? El Gobierno pasado revocó un decreto que acaba con los convenios...
Yo no lo hubiera echado para atrás; yo habría tratado de aplicar provisionalmente y de manera voluntaria los elementos de esa resolución hasta donde fuera posible. Si les preguntamos a los niños y a los padres qué quieren, entonces puede ser que nos sorprendamos. Y nosotros, siendo de izquierda y en defensa de la educación pública, ojalá llegara algún día un modelo oficial de educación de excelencia.
 
Pero es que la gente se queja de la violencia en los colegios oficiales...
Esta mañana llegué a la Secretaría y a una señora que me dijo que trabaja en gerencia le puse la tarea de sacar unas cifras: cuál es la incidencia de violencia en los colegios privados e instituciones oficiales de sectores populares. Quiero comparar eso porque tengo la sospecha de que los padres le tienen miedo al matoneo, al maltrato, al expendio de drogas en las instituciones oficiales.
 
¿Es decir, que lo mismo pasa en los colegios privados?
Hay que ver. Eso es lo que yo quiero entrar a estudiar, y lo voy a medir científicamente para encontrar las respuestas de lo que esté sucediendo. Al final puedo llegar a la conclusión de que es un problema de comunicación, que no le hemos contado las virtudes de la educación oficial a los padres de familia.
 
La gente percibe que en la educación pública no hay límites ni autoridad...

Vamos a estudiar eso con todo cuidado.
¿Cuánto tiempo se van a tomar para darles respuesta a los bogotanos?
Nosotros vamos a empezar a montar un sistema de encuestas rápidas que permita preguntarles a los padres y a los niños sobre muchas cosas muy rápido. Y también vamos a promover grandes investigaciones profundas, comparativas a nivel internacional.
 
¿Ya tienen una estrategia para el tema del bilingüismo?
El programa de bilingüismo que tiene Bogotá es ridículamente bueno y ridículamente chiquito. Hay pilotos en seis y ocho colegios. Hemos invertido mucho en estos programas, pero lo que sucede es que cuando un profesor alcanza un buen nivel de inglés los colegios privados lo contratan. Este es uno de esos temas que muestran la inequidad a raja tabla. Una sociedad con más sentido de la justicia social se preguntaría: ¿qué hacemos al respecto?
 
¿Cómo es la reubicación de los estudiantes que han anunciado?
Lo que pasa es que si usted le va ofrecer a los padres y a los niños unas nuevas instituciones de educación media, que son muy pertinentes para la vida y para la formación, entonces los padres querrán que sus hijos sean matriculados allí, entonces toca moverlo. 
Y si usted le va ofrecer a los padres más cupos de educación inicial en los colegios, usted tiene que presionar la cobertura para los chiquitos en los colegios y eso le genera que los espacios ya no le alcanzan para otros grados y más si está ampliando la jornada, entonces usted tiene una presión en ciertas instituciones. Todo eso se puede si los padres entienden que esa es parte del proyecto de ciudad que queremos y que todos estamos participando para el bien de sus hijos.
 
¿Cómo empata ese tema con el tema de la jornada única?
Eso hace parte de la organización de matricula. La jornada completa puede ser que usted tenga en una misma institución la jornada de 8 de la mañana a 3 de la tarde y otra de 10 de la mañana a 6 de la tarde. Significa que entre las 10 de la mañana  y las 3 de la tarde (en el horario en que se cruzan las dos jornadas) hay una franja en la que se pueden hacer otras actividades de calle, en comunidad, con los museos, los procesos de participación ciudadana.
 
¿Cómo van a arrancar con la primera infancia?
Nosotros le pasamos al Concejo una propuesta de adición presupuestal de cincuenta mil millones, y el Concejo devolvió las propuestas.

Nosotros queríamos en el primer semestre tener veinte mil cupos adicionales, esa era la meta; ahora vamos a mirar si para el segundo semestre podemos tener treinta mil.

No le sé decir la meta exactamente porque esa meta no es exclusiva de la Secretaría de Educación sino también con la de Integración Social. Pero lo que le puedo decir es que no van a ser menos de veinte mil cupos este año.

Eso arranca o arranca y es el programa bandera, es uno de los programas más costosos, pero también de los más viables. Primero que todo porque la ciudadanía lo está suplicando.

Segundo, porque es el que tiene más impacto sobre el desarrollo humano.
 
¿Cómo encontró el tema de Alma Máter?
Yo no he oído a nadie que defienda eso. El sindicato dice que ha logrado con mucha dificultad que se asignen cuatro mil millones de pesos al año para formación docente a través de la dirección de formación docente de la Secretaría de Educación y con el aval de los comités. Y un buen día se enteran de que habían firmado un contrato millonario para lo mismo. Eso es una afrenta a su postura de la educación. El secretario Sánchez con mucha valentía denunció eso, y además empezó un proceso de caducidad de ese contrato que yo creo que va llegar a feliz término relativamente pronto.
 
¿Encontró algún lío similar al de Alma Máter?
El sector educativo es muy vulnerable a lo que transparencia internacional llama los riesgos de corrupción, que es distinto a los indicios o a las pruebas.
 
¿Cómo piensan minimizar esos riesgos?
Hay dos estrategias: una es probidad, reglas claras, traer gente muy buena a las unidades administrativas. Lo que toca hacer es organizar la casa, con probidad, sin cuotas políticas, con gente que responda a una misma línea de gestión. Pero la estrategia más importante es ir marchitando la cultura que permite los riesgos de corrupción e ineficiencia. Esa cultura se irá marchitando si hacemos control, pero sobre todo si hacemos florecer la cultura de que en nuestras manos está la suerte de un millón de muchachitos en Bogotá.
 
¿Van a seguir con el tema de refrigerios y comidas en los colegios?
Todos los insumos que hoy en día garantizamos hay que seguirlos garantizando, pero vamos a ser muy rigurosos en mirar cuál es el impacto en calidad. Otra propuesta de izquierda es que si nosotros lográramos reducir los grandes contratos para invertir en nuevas formas de suministro, lo haremos.
 
¿Cómo van a enfrentar el tema de la deserción?

Eso hace parte de la calidad. Vamos a trabajar para que la educación en Bogotá forme buenos ciudadanos, capaces de hacer preguntas inteligentes y de responderlas con base en evidencia.
 
¿Van a replantear los currículos?

Necesitamos que la educación ocurra en las aulas, pero también en el parque, en la calle, en la organización juvenil, en el espacio familiar. Para ilustrar esta situación, le cito un ejemplo: Bogotá quiere reciclaje, llegar a cero basura. Los niños y las niñas pueden ser los educadores en sus familias y en sus comunidades en capacidades y conductas ambientales que permitan el reciclaje y de esa manera llegar a cero en basuras.
Si todo esto se hace con los dispositivos pedagógicos adecuados usted va a encontrar las emociones, las inquietudes, las preguntas, los deseos que le van a permitir a los niños aprender matemáticas, lenguaje, ciudadanía, derechos y deberes.
 
¿Qué van a hacer con el tema de los maestros?

Nosotros creemos en herramientas de izquierda y le voy a citar un ejemplo de una herramienta en la que creemos y queremos fortalecer: los sindicatos. ¿Sabe qué voy hacer con los sindicatos? Fortalecerlos. El sindicato puede ser el instrumento político para está movilización social y cultural. Bienvenidas las reivindicaciones laborales, salariales, prestacionales del magisterio. A cambio y en función de que los maestros sean felices, vivan bien y que ganen plata para que los niños también estén bien, sean felices, tengan futuro.
 
Usted quiere dejar en claro que esta propuesta educativa es de izquierda. ¿Cómo la explicaría en términos sencillos?
Esta es una sociedad injusta, y la izquierda moderna hace todo lo posible para que los pobres, que son la mayoría, tengan el poder de convertirla en sociedad justa. Eso significa darle más poder a los pobres, sin que eso signifique sentirse amenazado. Por el contrario, si le toca ceder algo en el corto plazo, cuando tengamos una sociedad democrática, pacífica, competitiva, ahí nos vamos a dar cuenta que todos salimos ganado.
Pero en el corto plazo los que tenemos más cedemos y los que tienen poco y son débiles van ganando poder. Y no siempre de manera elegante: con protesta social, con conflicto social. Pero no atropellando a la gente sino construyendo una sociedad democrática. Eso es ser de izquierda, no tenerle miedo al conflicto social, alimentarlo, pero en paz, con argumentos, con sensibilidad sobre cuáles son las causas humanas detrás de eso.
 
¿Qué les quiere dejar claro a los bogotanos?

El gran desafío es entender que el sector educativo influye en menos del treinta por ciento en el resultado de aprendizaje de los seres humanos, el otro setenta por ciento es responsabilidad de la sociedad. Entonces si por lo menos queremos llegar a la mitad de este porcentaje tenemos que sumarnos a este negocio.